En un contexto de tensiones geopolíticas en América Latina, México y Brasil han decidido estrechar sus lazos. El jueves pasado, el canciller mexicano, Roberto Velasco, viajó a Brasilia para copresidir junto con su homólogo brasileño, Mauro Vieira, la VI Reunión de la Comisión Binacional México-Brasil. Este encuentro es el principal mecanismo de diálogo político y cooperación bilateral entre ambos países, como lo indica la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

Colaboración en energía y defensa de la democracia

Durante la reunión, Velasco y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, discutieron sobre la situación de la democracia en América Latina. Lula aprovechó para invitar nuevamente a la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, a visitar Brasil. Este acercamiento se produce tras el escenario político cambiante en la región, marcado por las derrotas políticas de Gabriel Boric en Chile y Gustavo Petro en Colombia.

Además, Petrobras y Pemex, las mayores petroleras de América Latina, han establecido un acuerdo de colaboración para explorar el Golfo de México. Este paso busca reforzar la autonomía económica de ambas naciones, lo cual es crucial en vista de las presiones políticas y económicas provenientes del norte.

Tensiones con Estados Unidos y unidad progresista

Ambos países están experimentando tensiones con Estados Unidos, especialmente con el liderazgo de Donald Trump. Este ambiente hostil ha empujado a ambos gobiernos a buscar alianzas estratégicas. Mientras Brasil ha enfrentado tarifas arancelarias elevadas, México ha estado bajo constante amenaza comercial.

La defensa de la soberanía nacional es un principio central de la política exterior mexicana, que busca alianzas naturales con países que comparten ideología progresista. Lula y los suyos ven en México un aliado esencial para enfrentar las crecientes presiones y promover la candidatura de figuras como Michelle Bachelet para altos cargos internacionales, como el de secretaria general de la ONU.