Las reglas de origen del T-MEC podrían experimentar un endurecimiento que beneficiaría a México, al obligar a las empresas a fabricar una mayor cantidad de sus componentes dentro de Norteamérica. Esta medida se discute en un contexto donde se busca fortalecer la producción y las cadenas de suministro locales.

Potencial para la producción mexicana

Altagracia Gómez Sierra, presidenta del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización de la presidencia, enfatizó que estas modificaciones actuarían como una especie de "Plan México en esteroides". Durante el panel de México Investment Week, la experta indicó que una mayor integración regional podría resultar en más empleos y crecimiento económico.

El objetivo es que México, al incrementar el contenido regional en sectores como la electrónica, dispositivos médicos, química y energía, pueda aprovechar una oportunidad significativa para elevar su capacidad productiva y valor agregado. Sin embargo, para capitalizar este potencial, es necesario abordar desafíos internos relacionados con energía, infraestructura, seguridad y burocracia.

Visiones a largo plazo

Fernando López Guerra, director general de Grupo México Transportes, destacó la importancia de condiciones estables para inversiones a largo plazo, dada la naturaleza capital intensiva de estas empresas. A modo comparativo, resaltó las ventajas logísticas de México, donde el transporte desde el Bajío hasta Chicago es significativamente más económico que desde Asia.

Por otro lado, Jennifer Hamann de Union Pacific Corporation subrayó que, aunque ha habido progresos, los trámites burocráticos en México todavía representan obstáculos para el comercio eficiente. Pese a estos desafíos, la perspectiva de mantener las ventajas del T-MEC es compartida por diversos líderes empresariales.

En conjunto, se mantiene el optimismo sobre la capacidad de la región para mejorar sus infraestructuras y regulaciones, ofreciendo certezas a largo plazo y solidificando a Norteamérica como un pilar del comercio global.