En medio de septiembre de 2026, Huracán Polo se originó como una perturbación tropical frente a la costa del Pacífico de México. Para el 20 de septiembre, se había organizado lo suficiente para clasificarse como depresión tropical, transformándose en tormenta tropical al día siguiente.
Intensificación Rápida del Huracán Polo
Polo experimentó un proceso de intensificación rápida que dejó a meteorólogos sorprendidos por la velocidad y fuerza con que evolucionó. Algunos lo describieron como "asombroso" o incluso "fuera de serie". El ambiente que rodeaba la tormenta era ideal para su fortalecimiento, con condiciones de cizalladura del viento débil, alta humedad, temperaturas oceánicas cálidas e inestabilidad atmosférica elevada.
El huracán entró en una fase de intensificación explosiva, alcanzando vientos máximos sostenidos que lo llevaron a la categoría 5. La velocidad del viento registró un aumento de 90 nudos en apenas 24 horas, calificando a Polo como el tercer huracán más fuerte registrado en el Pacífico oriental en cuanto a vientos máximos sostenidos.
Factores Ambientales y Trayectoria
Durante su desarrollo, Polo se desplazó sobre zonas con temperaturas superficiales del mar de hasta 32 grados Celsius, varios grados por encima del promedio para septiembre. Este fenómeno se sumó a la energía calorífica oceánica existente a cierta profundidad, lo que contribuyó a la persistencia del huracán.
Aunque el evento El Niño no es la única causa de la intensificación de Polo, la actividad ciclónica en el Pacífico oriental ha sido notablemente alta en 2026, con niveles de energía ciclónica acumulada que casi duplican la norma, según datos de la Universidad Estatal de Colorado.
Se espera que Polo permanezca sobre el Pacífico en los próximos días, pudiendo moverse hacia el noreste y acercarse a Baja California.




