El turismo en Quintana Roo está viviendo un momento de transformación, impulsado por una caída reciente en la derrama económica, mayores alternativas internacionales, y un cambio en las preferencias de los viajeros que buscan experiencias más personalizadas y sostenibles. La industria turística, que representa aproximadamente el 45% del Producto Interno Bruto (PIB) del estado, está en un punto clave de revisión y adaptación.
Menor derrama y alta dependencia turística
A pesar de ser uno de los destinos más importantes de México, Quintana Roo ha visto una contracción del 3% en su derrama económica durante los últimos tres años. Esto se traduce en un impacto significativo dado que casi seis de cada diez empleos dependen del turismo. La situación ha generado preocupación entre empresarios, especialmente después de una temporada de verano complicada, con ocupaciones hoteleras de apenas entre 20% y 40% en ciertas áreas como Tulum.
Esta dependencia del turismo ha tenido efectos negativos en otros sectores, obligando a replantear proyectos inmobiliarios, turísticos y comerciales. La escasez de turistas no solo afecta al empleo y los salarios, sino que también tiene un impacto social significativo.
Factores internos y externos que presionan al sector
Varios factores están generando presión adicional sobre el turismo en Quintana Roo. Alejandro Arvizu Contreras, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, mencionó la necesidad de adaptarse para conservar empleos ante la baja de visitantes. Además, problemas como el sargazo y propuestas fiscales que aumentan el costo de visitar México complican el panorama.
Jovita Portillo Navarro, presidenta de Coparmex, destacó la carga fiscal como un factor desmotivador para los turistas, sugiriendo que viajar a México podría ser menos atractivo comparado con otros destinos. Este efecto dominó no solo afecta a las empresas sino también a proveedores y prestadores de servicios.
