El gasto de los consumidores mexicanos ha sido un pilar fundamental en la recuperación económica del país durante el segundo trimestre de 2026, acompañado por el dinamismo de las exportaciones. Estos factores han permitido a los hogares mexicanos mantener sus niveles de consumo a pesar de la incertidumbre comercial con Estados Unidos y la disminución en el ritmo de la inversión privada, según un reporte reciente de Barclays.
Resiliencia y desafíos del consumidor mexicano
Aunque el consumo ha mostrado fortaleza, Barclays advierte que no ha generado un crecimiento uniforme en el comercio minorista. Las ventas de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) cayeron un 1.6 por ciento anual durante junio, luego de un aumento promedio del 2.4 por ciento observado anteriormente, lo que refleja un comportamiento cauteloso y selectivo en el consumidor mexicano.
A pesar de la resiliencia, los consumidores enfrentan presiones debido a la elevada inflación subyacente y las altas tasas de interés. Aunque la inflación general descendió a un 3.1 por ciento a mediados de julio, la presión de los precios sobre los presupuestos familiares persiste.
Factores externos que impactan el consumo
Las remesas, otro componente clave del ingreso familiar en México, han mostrado crecimiento en dólares, pero la apreciación del peso ha disminuido su valor en moneda local. Durante mayo y junio, las remesas crecieron un 4.7 y 5.2 por ciento, respectivamente, pero al convertirse a pesos, registraron descensos del 6.4 y 2.3 por ciento. Esto limita el poder adquisitivo de muchas familias que dependen de estos ingresos.
Además, a pesar del ciclo de recortes del Banco de México, las tasas de interés mantienen un nivel elevado, lo que encarece el crédito para consumidores y empresas, moderando así el potencial de expansión del gasto familiar.
