Cancún y Veracruz se perfilan como potenciales hubs para el desarrollo de centros de datos en México. Estas regiones costeras ofrecen una ventaja estratégica al contar con estaciones de aterrizaje de cables submarinos de fibra óptica, fundamentales para la conectividad global. Sin embargo, enfrentan desafíos relacionados con el suministro eléctrico y la disponibilidad de talento especializado.

Desafíos energéticos y tecnológicos

Uno de los principales retos para estos centros de datos es la gestión térmica adecuada de los servidores. El clima del sureste mexicano exige sistemas de enfriamiento robustos y eficientes. Como solución, empresas como Odata Colocation han comenzado a implementar tecnologías innovadoras como DeltaFlow, un sistema de circuito cerrado que utiliza refrigerante para mantener la temperatura controlada sin depender de agua potable.

La idea de innovar en métodos de enfriamiento se está explorando globalmente. En China, se ha inaugurado un centro de datos submarino que aprovecha el agua del mar para su refrigeración, mientras que startups en Estados Unidos, como Panthalassa, están desarrollando centros flotantes que generan su energía con el movimiento del mar.

Fomento del talento especializado

A la par de los retos técnicos, el desarrollo de talento especializado es crucial. Para operar y mantener estas avanzadas infraestructuras, se requiere cerrar la brecha de conocimientos técnicos. Programas como la Vertiv Academy se enfocan en capacitar ingenieros en áreas críticas como la gestión de refrigeración líquida.

Para capitalizar las oportunidades en el sureste mexicano, es vital establecer modelos educativos que integren programas académicos de vanguardia, prácticas profesionales y laboratorios tecnológicos. Esto asegurará que los futuros profesionales estén preparados para enfrentar los retos de la industria desde el primer día de su carrera.

Pese a estos desafíos, Cancún y Veracruz ya son sede de importantes proyectos. La empresa mexicana MDC Data Centers anunció, en marzo de este año, la creación de dos nuevos centros de datos que se integrarán a las infraestructuras de cableado submarino de ambas ciudades. Este desarrollo pone de manifiesto el potencial de México para convertirse en un actor clave en el escenario global de centros de datos.