La recaudación del ISR registró una caída de 5.6 por ciento real entre enero y agosto de este año, lo que representa su mayor retroceso para un periodo similar desde 2009, de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda.
En el periodo analizado, el impuesto sobre la renta sumó un billón 996 mil 800 millones de pesos, cifra que equivale a 94.1 por ciento de lo que se tenía programado recaudar.
Factores detrás de la caída en la recaudación del ISR
Gabriela Siller, directora de Análisis Económico-Financiero de Banco Base, atribuyó esta disminución a menores márgenes de ganancia en las empresas, derivados del aumento en los costos laborales y del estancamiento de la economía. También señaló que ha disminuido el número de empresas formales en el país.
La proporción del ISR dentro de la recaudación tributaria total pasó de representar 55.1 por ciento en 2025 a 51.8 por ciento este año. En contraste, la participación del IVA aumentó de 27.8 a 30.8 por ciento en el mismo lapso.
Riesgos para las finanzas públicas
Para la analista, este cambio en la composición de la recaudación representa un riesgo para las finanzas públicas, ya que el Paquete Económico 2027 contempla un crecimiento real en los ingresos tributarios que, advirtió, difícilmente se alcanzará si la economía no logra acelerar su ritmo.
De cara al cierre de 2026, Siller consideró que existe el riesgo de que el déficit público supere la meta establecida de 4.1 por ciento del Producto Interno Bruto, a menos que el Gobierno realice un nuevo recorte a la inversión física. Esta inversión, señaló, se mantiene 32.4 por ciento por debajo de su nivel registrado en 2024.
La especialista advirtió que, de no aplicarse dicho ajuste, un déficit mayor incrementaría la probabilidad de que las calificadoras bajen la nota de la deuda soberana de México, con el riesgo adicional de que el país pierda el grado de inversión.
Siller también mencionó el peso creciente que representan las pensiones, los programas del Bienestar y su costo financiero dentro de las finanzas públicas. Según su análisis, estas presiones podrían derivar eventualmente en una reforma fiscal, cuyo impacto podría recaer en los contribuyentes que históricamente han cumplido con el pago de impuestos.




