El incremento en los precios del maíz blanco está ejerciendo una presión significativa sobre los costos en la cadena de producción de masa y tortilla, situación que podría intensificarse durante las próximas cuatro semanas en México. Diversos factores como el retraso en la trilla, condiciones climáticas adversas y aspectos internacionales contribuyen a este escenario, según Juan Carlos Anaya, director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).

Factores que afectan el precio del maíz

El retraso en el levantamiento de la cosecha y las condiciones climáticas extremas, incluyendo sequías en el Sureste y lluvias excesivas en el Centro del país, han provocado una menor producción y disponibilidad de maíz blanco. Esto ha resultado en un incremento del precio de la tonelada, que se refleja también en un aumento del 24 por ciento en la cotización de los futuros del grano. Sin embargo, Anaya señala que el traslado de estos costos al consumidor no es inmediato ni proporcional, ya que influyen otros factores como inventarios y costos de transporte.

Perspectivas a corto plazo

En septiembre, el precio promedio nacional al productor de maíz blanco aumentó un 6.3 por ciento, mientras que a nivel de mercado subió un 6.0 por ciento, alcanzando el mayor incremento en siete meses. El maíz importado también ha subido, con un avance del 7.0 por ciento en su precio de indiferencia de importación. A nivel internacional, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ajustó a la baja su estimación de producción total de maíz para el ciclo 2026/27, lo que genera tensiones adicionales en los mercados de futuros y en los costos de flete.

En conclusión, el panorama se complica con los factores internos y las dinámicas del mercado global, lo que podría hacer que la presión sobre la cadena de masa y tortilla persista en las próximas semanas, afectando tanto a productores como a consumidores.