La reciente ampliación de horarios de operación en bares y centros nocturnos de la Zona Hotelera de Cancún está generando un debate sobre sus impactos económicos. Esta medida tiene el potencial de impulsar la derrama económica en esta zona turística, pero también podría crear desventajas competitivas para los establecimientos del centro de la ciudad.

Impacto económico en Cancún

Según Eric Maffassanti, director del grupo La Palapita y vicepresidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) Cancún, la extensión de los horarios, aprobada por el Cabildo de Benito Juárez, permitirá que los turistas puedan disfrutar de una mayor oferta de entretenimiento nocturno. Esta situación es vista como positiva para el comercio, siempre que se mantengan condiciones de seguridad adecuadas.

Sin embargo, la ampliación de horarios también plantea un reto competitivo para los bares del centro de la ciudad, quienes podrían verse afectados al no poder igualar los nuevos horarios de la Zona Hotelera. Esta discrepancia genera preocupación entre los empresarios locales sobre las posibles desventajas en términos de afluencia de clientes.

Diferencias regionales y expectativas

Eric Maffassanti explicó que, aunque su cadena ya operaba con horarios extendidos hasta la madrugada, la medida podría beneficiar indirectamente a otros establecimientos al aumentar la circulación de visitantes. Esto genera expectativas de crecimiento no solo para los bares, sino también para los restaurantes y otros negocios locales, siempre y cuando se aseguren medidas de seguridad adecuadas.

En busca de expandir su presencia en el estado, el grupo La Palapita planea abrir una nueva sucursal en Playa del Carmen. Este movimiento responde al cierre de su local en la Zona Hotelera de Cancún, debido a que las condiciones de ese espacio no se alineaban con el concepto del negocio.

El empresario también comentó sobre los efectos que tiene la baja afluencia turística en sus establecimientos, ya que una gran parte de sus clientes son residentes dependientes de la actividad económica del sector turístico. Cuando hay una disminución en la ocupación turística, el impacto se siente en la cadena de consumo local.