Las principales aerolíneas de México, como Aeroméxico, Volaris y Viva Aerobus, deberán adoptar estrategias para ajustar su capacidad en respuesta al encarecimiento de la turbosina, que ha casi duplicado su precio este año. Según el consultor de aviación Fabricio Cojuc, estos cambios ocurrirán en un contexto donde el tráfico de pasajeros se ha estancado, obligando a una disciplina operativa más estricta.
Reducción de frecuencias y capacidad
Durante los meses de temporada baja, como septiembre y octubre, las aerolíneas estarán reduciendo sus capacidades, tanto en términos de asientos disponibles como de frecuencia de vuelos semanales. Cojuc explicó que, aunque no se espera una reestructuración radical ni la retirada masiva de aeronaves, sí habrá recortes "quirúrgicos" y medidos, específicos a ciertos mercados.
Particularmente, las rutas hacia destinos de playa como Cancún, Cozumel y Puerto Vallarta, que son vulnerables a la estacionalidad y dependen de promociones, verán ajustes significativos. Las frecuencias semanales podrían reducirse, pasando de cinco a tres vuelos, buscando priorizar rutas más rentables y minimizar los riesgos financieros.
Incentivos para sostener operaciones
En este contexto complicado, se ha señalado la importancia de que grupos aeroportuarios como ASUR, GAP y OMA colaboren mediante incentivos operacionales para ayudar a las aerolíneas a sobrellevar la situación. Un ejemplo mencionado es el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), donde Viva Aerobus ha logrado sostener su crecimiento mediante la implementación de este tipo de incentivos, como reducciones en Tarifas de Uso Aeroportuario (TUA) y descuentos en cuotas de aterrizaje. Fabricio Cojuc remarcó que extender este tipo de programas sería beneficioso para mantener la capacidad operativa de las aerolíneas durante este periodo de ajustes.
