México está experimentando un nuevo auge exportador que podría fortalecer su lugar en el centro de las cadenas de suministro de Norteamérica. Este dinamismo en el comercio exterior mexicano se produce en un contexto global de creciente proteccionismo, lo que convierte el acceso al mercado estadounidense en un activo más valioso para el país.

El impacto del Tratado T-MEC

De acuerdo con datos del Economics Observatory, cerca del 88 por ciento de los productos mexicanos ya ingresan a Estados Unidos libres de aranceles gracias al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Esta ventaja competitiva podría impulsar el nearshoring, al incentivar a las empresas extranjeras a trasladar sus operaciones de producción a México.

Un informe de BBVA México destaca que las exportaciones de maquinaria incluidas en el Capítulo 84 del Sistema Armonizado, especialmente computadoras y equipos de procesamiento de datos, se han duplicado en los últimos años, llegando a los 200 mil millones de dólares anuales. El incremento se debe, en gran medida, al gasto masivo en infraestructura de Inteligencia Artificial por parte de compañías tecnológicas estadounidenses.

Expansión en tecnología avanzada

Esta expansión del sector tecnológico se relaciona con el ciclo de inversión en Inteligencia Artificial y las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, que han favorecido a México debido a su posición arancelaria beneficiosa. Actualmente, México participa con un récord del 17 por ciento en las importaciones estadounidenses, el doble que China, lo cual consolida su papel como proveedor principal de productos de tecnología avanzada.

El crecimiento en las exportaciones de productos electrónicos y avanzados podría tener repercusiones significativas en el transporte terrestre y las redes logísticas, beneficiando a centros manufactureros clave como Ciudad Juárez, Tijuana, Monterrey y Guadalajara.