La euforia por la extracción de litio no fue adecuadamente aprovechada por México en los últimos cuatro años, generando ahora un reto significativo para el desarrollo del sector. Mientras tanto, China avanza en el desarrollo de baterías de sodio, una alternativa más económica para el almacenamiento masivo de energía.
El desafío de la empresa estatal LitioMX
Expertos han señalado que el proyecto gestionado por Litio MX, la empresa estatal dedicada al litio, carece de un rumbo claro. Según un geólogo especializado en minería, en los últimos tres años, el presupuesto ha estado enfocado principalmente en gastos administrativos, sin destinar recursos para la explotación de yacimientos. Este escenario dificulta cualquier posibilidad de que empresas nacionales o extranjeras fabriquen baterías de litio de manera independiente dentro del país.
Los planes de Litio MX no especifican detalles cruciales como cronogramas, inversiones o presupuestos de trabajo. Además, fabricar baterías en México requeriría internar el carbonato de litio, ya que China controla la mayor parte del procesamiento y refinamiento a nivel mundial.
El avance de las baterías de sodio
En contraste, las baterías de sodio están ganando terreno, especialmente para aplicaciones en sistemas de energía eléctrica, debido a su bajo costo de producción. Mientras el sodio se extrae de manera más económica a partir de sales marinas, el litio identificado en México proviene de arcillas, cuyo procesamiento es más complicado y caro.
La posibilidad de extraer litio de las arcillas en México es incierta, así como la promesa de convertir esta industria en una palanca de desarrollo. A medida que el mundo energético busca estándares más económicos y sustentables, como el sodio, México enfrenta el desafío de integrarse apropiadamente en estos mercados.
