A dos años de la implementación del Tren Maya y el Programa de Mejoramiento de Zonas Arqueológicas (Promeza), se ha observado un impacto turístico desigual entre los estados de Yucatán, Quintana Roo, Chiapas, Tabasco y Campeche. Según cifras del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), los patrones de visitas reflejan un comportamiento variado en la región.
Incremento y desafíos en Quintana Roo
En Quintana Roo, el crecimiento en el número de visitantes ha sido moderado en zonas arqueológicas ya reconocidas como Tulum. Sin embargo, se destaca un caso particular: Ichkabal, que registró un aumento significativo con 38 mil 186 visitantes desde su apertura en 2025. Aún no se cobra acceso en esta zona, lo que podría estar contribuyendo al incremento en las visitas.
De acuerdo con Margarito Molina Rendón, director del INAH en Quintana Roo, la disminución en el flujo de visitantes a nivel nacional se debe a factores múltiples, como las restricciones impuestas por la pandemia, la fortaleza del peso mexicano, y situaciones internacionales que afectan el turismo. En Quintana Roo, el problema del sargazo y el costo de vida para turistas norteamericanos también influyen.
Comparativa con otros estados
Yucatán, por otro lado, continúa siendo una atracción turística principal gracias a Chichén Itzá, que en 2025 recibió más de dos millones de visitantes. Tulum es la segunda zona arqueológica más visitada a nivel nacional. En contraste, Quintana Roo experimentó una caída significativa desde 2019, aunque hubo leve recuperación en 2025, el número de visitantes es aún un 44.3% menor que en ese año.
Mientras tanto, Chiapas, con Palenque, y Campeche también han registrado beneficios continuos en la afluencia turística. Estos resultados enfatizan las diferencias en el impacto turístico que proyectos como el Promeza están generando en la región.
