A cinco años de su creación, Gas Bienestar, establecida en 2021 como filial de Petróleos Mexicanos, continúa sin alcanzar la cobertura nacional propuesta. La empresa enfrenta desafíos significativos en infraestructura, operación y rentabilidad.

Presencia limitada en la Ciudad de México

Actualmente, la actividad de Gas Bienestar se concentra en la Ciudad de México, donde atiende a una porción del mercado de gas LP. Aunque se había proyectado el manejo de alrededor de 19 mil cilindros diarios, el promedio ha quedado por debajo de los 10 mil, de acuerdo con estimaciones recientes.

De acuerdo a datos de la Comisión Nacional de Energía (CNE), Gas Bienestar representa solo el 5 por ciento de las unidades de reparto en la capital y un 1.9 por ciento a nivel nacional. La empresa opera con 43 camiones en Iztapalapa, atendiendo a aproximadamente 500 mil familias, y cuenta con presencia en otras nueve demarcaciones, utilizando cerca de 200 unidades adicionales para llegar a un millón de hogares.

Desafíos en infraestructura y operación

Con pendientes relevantes en infraestructura, la empresa debía establecer una planta de distribución en la carretera Jorobas-Tula en Hidalgo. No obstante, actualmente cargan sus unidades en terminales de Pemex en Azcapotzalco, Iztapalapa y Miguel Hidalgo, sin disponer de autotanques para el transporte desde Tula.

El reporte auditado de Pemex de 2023 reveló que en su primer año, Gas Bienestar tuvo una pérdida contable de 282 millones 452 mil pesos, con gastos de mil 298 millones de pesos en cilindros. Para 2024, Pemex aportó 300 millones de pesos al capital de la empresa, sin embargo, el Gobierno ha reservado la información financiera y operativa a partir de ese año.

Según Rocío Robles, especialista en energía, "la demanda no creció debido a que no pudieron garantizar el suministro". Este comentario subraya los desafíos en el logro del objetivo de cobertura nacional.