La situación económica en la zona sur de Quintana Roo enfrenta un serio revés. El presidente de la Coparmex Chetumal, Josué Osmany Palomo Hoil, expresó su preocupación por la caída del empleo formal en un siete por ciento en la capital del estado y el creciente avance de la economía informal. Ante este panorama, reitera la necesidad de que los empresarios locales participen en las obras anunciadas para Chetumal y Mahahual, donde se proyecta una inversión significativa.

En una reciente declaración, Palomo Hoil subrayó que la licitación SEOP.LPN-FIBETUC-031-2026 representa una oportunidad crucial para reactivar la economía local, que ha estado estancada a pesar de un repunte leve en la participación de empresas locales durante la actual administración. La economía formal se ha deteriorado, pasando de 46 mil 500 a 42 mil empleos en un año.

Creciente actividad informal y obstáculos para el desarrollo

El dirigente empresarial detalló que más de la mitad de la actividad económica en el sur de Quintana Roo se ha trasladado al ámbito informal, afectando a 461 mil trabajadores que carecen de seguridad social. Este fenómeno está vinculado a varios desafíos persistentes, incluidos la incertidumbre política, la falta de seguridad jurídica, y problemas burocráticos y fiscales.

Una de las pérdidas más significativas para la región fue la cancelación del proyecto Perfect Day, que representaba una inversión millonaria con beneficios potenciales en cadena. La situación ha generado incertidumbre entre los inversionistas privados, quienes actualmente mantienen sus proyectos en estado de pausa.

Participación foránea en obras públicas

Palomo Hoil también criticó la alta participación de empresas foráneas en los proyectos de obra pública, que han monopolizado el 70 por ciento del presupuesto estatal destinado a construcciones. Ejemplos de estas empresas incluyen Construindustrial y de Servicios SIMMA de Tabasco, y Construservicios ESL de Querétaro, dejando solo un 30 por ciento para contratistas locales.

Asimismo, indicó que prácticamente la totalidad de los recursos federales para infraestructura de salud han sido atribuidos a compañías de otros estados, como fue el caso de importantes obras en Chetumal y Felipe Carrillo Puerto. Esta distribución ha limitado el impacto positivo que podrían tener estas inversiones en las empresas locales.