Una alternativa ecológica surge desde el cielo para atender un problema que enfrentan hoteles y restaurantes de Cancún y la Riviera Maya: águilas entrenadas participan en programas de control de aves para ahuyentar especies oportunistas atraídas por restos de comida, sin atacarlas ni ponerlas en riesgo.
La presencia de estas rapaces puede resultar poco común para huéspedes y comensales, pero forma parte de una estrategia de control biológico que busca reducir la concentración de otras especies en zonas específicas. A diferencia de métodos que recurren a químicos, trampas u otras acciones agresivas, esta técnica aprovecha la presencia de un depredador natural para generar un efecto de disuasión.
Una estrategia basada en la naturaleza
Elaman Recillas Muñoz, de la empresa Kanan Koot, explicó que su trabajo consiste en controlar la presencia de aves y otros animales mediante métodos biológicos, una alternativa con creciente presencia en establecimientos turísticos interesados en esquemas de manejo más amigables con el medio ambiente.
En hoteles y restaurantes, la disponibilidad de alimento derivada de los desechos de comida puede convertir determinadas zonas en sitios atractivos para diversas especies oportunistas. Cuando las aves encuentran condiciones favorables para alimentarse, permanecer y reproducirse, su concentración puede aumentar y generar complicaciones en las instalaciones, además de alterar el equilibrio natural del entorno.
Para evitarlo se recurre a rapaces entrenadas, entre ellas el aguililla de Harris (Parabuteo unicinctus), cuya presencia genera en otras aves la percepción de que el área representa un sitio de riesgo, por lo que optan por alejarse. Recillas Muñoz señaló que se trata de un método de disuasión, y aclaró que el objetivo no es atacar ni eliminar a las aves, sino generar condiciones para que eviten ciertas zonas, explicó durante una entrevista en el club de playa Maroma Beach de Grupo Lomas.
La técnica no es nueva. Durante años ha sido utilizada principalmente en aeropuertos para mantener despejadas las pistas y reducir el riesgo de accidentes provocados por aves, pero su efectividad ha permitido llevarla a otros espacios, entre ellos hoteles y resorts.
Control de aves sin químicos ni métodos agresivos
En Cancún y la Riviera Maya, donde la actividad turística convive con ecosistemas de gran riqueza, el uso de águilas entrenadas representa una alternativa de control biológico que busca mantener alejadas a las especies oportunistas sin dañarlas.
El método permite intervenir de manera selectiva sin recurrir a sustancias químicas, mientras que los horarios de las jornadas se adaptan a la operación de cada establecimiento y a las áreas específicas donde se requiere la disuasión.
Más que eliminar a las aves, el propósito es modificar su comportamiento y evitar que encuentren en hoteles y restaurantes una fuente permanente de alimento o un espacio para establecerse. Así, las aves rapaces se convierten en vigías naturales que contribuyen al control de poblaciones oportunistas y forman parte de una estrategia ambiental que busca reducir el impacto de la actividad turística sobre el entorno.
